Creador:
Diego Huaman y Rodrigo Cabellos
SIGLO XX
1950s – Se combina por primera vez la respiración boca a boca con las compresiones torácicas; se comienzan a sistematizar técnicas de reanimación.
1960s – Se establece la RCP moderna, que combina compresiones torácicas con respiración artificial como estándar para el paro cardíaco.
En 1963, se realizan los primeros protocolos sistemáticos de RCP para uso hospitalario, estableciendo pautas claras sobre la combinación de compresiones torácicas y respiración artificial en pacientes con paro cardíaco.
En 1966, la Asociación Americana del Corazón (AHA) publica las primeras guías formales de RCP, estandarizando la técnica de compresiones torácicas y respiración boca a boca para profesionales de la salud.
En 1970, la RCP empieza a difundirse fuera del ámbito hospitalario, promoviendo su enseñanza a personal de emergencias y público general, sentando las bases para la formación comunitaria en primeros auxilios.
En 1980, la RCP se perfecciona y populariza a nivel mundial, incorporando desfibriladores automáticos (DEA) y programas de capacitación para la población general, facilitando la intervención temprana en emergencias cardíacas.
En 1990, las guías de RCP se actualizan y simplifican, poniendo énfasis en la RCP con solo compresiones para adultos y en la capacitación masiva de la población, aumentando la supervivencia en paros cardíacos fuera del hospital.
En 2010, las guías de RCP refuerzan la importancia de las compresiones torácicas continuas, la coordinación con el uso del DEA y la capacitación masiva de la población para aumentar la supervivencia en paros cardíacos.
En 2015, las guías de RCP se actualizan para enfatizar la RCP de alta calidad, la frecuencia y profundidad adecuadas de las compresiones, y la integración efectiva del desfibrilador automático (DEA) en la atención de emergencias cardíacas.
En 2020, las guías de RCP se actualizan para mejorar la seguridad del rescatista, destacando la RCP con compresiones torácicas y barrera de protección, la adaptación en contextos de COVID-19, y la importancia de la capacitación virtual y masiva.
En 2021–2022, las guías de RCP se enfocan en la enseñanza remota y digital, la seguridad durante la pandemia, y la continuidad de la capacitación en RCP de alta calidad, integrando tecnologías como aplicaciones móviles y simuladores para mejorar la respuesta comunitaria.
En 2025, la RCP avanza con tecnologías que mejoran la supervivencia neurológica en paros cardíacos. Se usan drones para entregar desfibriladores automáticos (DEA) rápidamente y aplicaciones móviles que localizan reanimadores cercanos y guían en maniobras de RCP. Estas innovaciones permiten intervenciones más rápidas y efectivas, aumentando las probabilidades de sobrevivir con función cerebral preservada.