SIGLO XX
1950s – Se combina por primera vez la respiración boca a boca con las compresiones torácicas; se comienzan a sistematizar técnicas de reanimación.
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1960s – Se establece la RCP moderna, que combina compresiones torácicas con respiración artificial como estándar para el paro cardíaco.
En 1963, se realizan los primeros protocolos sistemáticos de RCP para uso hospitalario, estableciendo pautas claras sobre la combinación de compresiones torácicas y respiración artificial en pacientes con paro cardíaco.
En 1966, la Asociación Americana del Corazón (AHA) publica las primeras guías formales de RCP, estandarizando la técnica de compresiones torácicas y respiración boca a boca para profesionales de la salud.
En 1970, la RCP empieza a difundirse fuera del ámbito hospitalario, promoviendo su enseñanza a personal de emergencias y público general, sentando las bases para la formación comunitaria en primeros auxilios.
En 1980, la RCP se perfecciona y populariza a nivel mundial, incorporando desfibriladores automáticos (DEA) y programas de capacitación para la población general, facilitando la intervención temprana en emergencias cardíacas.
- En 2000, las guías de RCP se actualizan a nivel mundial, reforzando la importancia de compresiones torácicas efectivas, la RCP temprana y el uso de desfibriladores automáticos (DEA) en lugares públicos para mejorar la supervivencia.
- En 2005, las guías de RCP enfatizan la prioridad de las compresiones torácicas sobre la respiración boca a boca en adultos, promoviendo la RCP de alta calidad y simplificando las recomendaciones para socorristas y público en general.
En 2015, las guías de RCP se actualizan para enfatizar la RCP de alta calidad, la frecuencia y profundidad adecuadas de las compresiones, y la integración efectiva del desfibrilador automático (DEA) en la atención de emergencias cardíacas.
En 2020, las guías de RCP se actualizan para mejorar la seguridad del rescatista, destacando la RCP con compresiones torácicas y barrera de protección, la adaptación en contextos de COVID-19, y la importancia de la capacitación virtual y masiva.
En 2025, la RCP avanza con tecnologías que mejoran la supervivencia neurológica en paros cardíacos. Se usan drones para entregar desfibriladores automáticos (DEA) rápidamente y aplicaciones móviles que localizan reanimadores cercanos y guían en maniobras de RCP. Estas innovaciones permiten intervenciones más rápidas y efectivas, aumentando las probabilidades de sobrevivir con función cerebral preservada.